específica del músico de orquestas académicas es una de las más largas y costosas entre las carreras. Consta de 10 a 20 años de estudios continuos con grandes maestros en clases personalizadas.
El sentido común indica que tal grado de formación tendría que ser respetado, cuidado y premiado, en vez de amenazar al respectivo agente durante toda su vida profesional con inestabilidad y desempleo.
favorece al joven solista, es decir, un talento extraordinario al concluir su carrera académica, mientras el valor de un músico para una orquesta reside más en la amplitud de su repertorio y su experiencia profesional. La desigualdad de condiciones para un concurso dificultaría el juicio.
Un músico de 55 años, veterano de cerca de 1000 conciertos sinfónicos aplaudidos, fácilmente podría llegar a ser desplazado en un concurso por un colega más joven y “fresco” con su repertorio de solista. A pesar de su buen rendimiento en el cargo durante 30 años, el despido lo dejaría varado en la desgracia económica, con el estigma de mal profesional, sólo porque en el concurso apareció uno que momentáneamente brilló más...
, compuesto naturalmente de personas de todas las edades, quiere verse en “su” orquesta reflejado y festejado por medio de esa suerte de sublimación artística que brinda la ejecución de obras sinfónicas. Le suele guardar fidelidad emocional a lo largo de décadas, parecido a las hinchadas de equipos de futbol. Una orquesta de contratados temporalmente, es decir, con fluctuación permanente de los más jóvenes y descansados músicos, le parecería intuitivamente más bien un motivo de cierta angustia que un motivo de identificación: humanamente cuestionable, artísticamente más vale estéril y, sobre todo, poco representativa en el sentido demográfico.
Un importante componente simbólico del conjunto humano de una gran orquesta es la integración de personas pertenecientes a todas las etapas de la vida: la juventud y elasticidad trabajando al lado de la experiencia y madurez, embarcados todos en un proyecto común. De esta manera, los grandes conjuntos alcanzan una identidad artística propia y una integridad social ejemplar. La experiencia profesional, la madurez artística y la estabilidad del conjunto son factores fundamentales para que se forme con los años una orquesta con “personalidad” e integridad.
, el clima social en la orquesta cambiaría de manera no deseada: de espíritu de equipo a competencia perpetua; de ambicioso por amor al arte a ambicioso por miedo a perder el trabajo; de compañero de atril a rival en la lucha por la supervivencia. Los músicos, en vez de preparar sus partes de orquesta, practicarían febrilmente su repertorio y su apariencia de solista, con efectos negativos sobre la calidad del producto a entregar al público: el repertorio de orquesta.
El perfil del luchador solitario es contraproducente en un organismo que cultiva un ideal de trabajo en equipo.
7. CONCURSOS EN LA ORQUESTA SINFÓNICA NACIONALLa organicidad de una orquesta sinfónica está constituida sobre las "exigencias de partitura" de las obras del repertorio sinfónico universal. La realización de una temporada sinfónica a nivel profesional requiere de la disponibilidad permanente de todos los instrumentistas del habitual "orgánico" sinfónico.
Salir, por ejemplo, al escenario sin un oboísta para tocar una sinfonía sería equivalente a salir como equipo de futbol a la cancha sin llevar el arquero. Por eso, un capítulo principal de cualquier Convenio Colectivo de Trabajo para orquestas suele ser el reglamento de concursos para cargos vacantes. Entre otras pautas, dichos reglamentos buscan cubrir cargos vacantes lo antes posible con personal estable.
En los breves lapsos de espera hasta el próximo concurso, tales cargos suelen ser cubiertos por músicos profesionales, contratados temporalmente.
Los componentes necesarios para un reglamento de concursos:
Los concursos para cargos públicos tienen que ser “limpios” y transparentes. Su finalidad es que al cargo entre el aspirante más idóneo, en pos de garantizar el mejor servicio al público. Los concursos en la Orquesta Sinfónica Nacional siempre cumplieron con ese propósito.
Para juzgar sobre el rango profesional de un músico no hay juez más despiadado que otro músico.
Los jurados tienen que estar mayormente conformados por profesionales del elenco en cuestión. La experiencia enseña que en este terreno nadie ingresa por amiguismo. La profesión implica poner el cuerpo. El escenario es un campo de batalla. Lo que necesitan los integrantes de cualquier elenco es que en los concursos ingresen pares con potencial de “camarada de guerra”, es decir, gente que no sólo quede parada en la tormenta, sino que, incluso en situaciones complicadas, sea capaz de emitir impulsos que ayuden a elevar el vuelo artístico del conjunto.
Con absoluta seguridad, el jurado conformado mayormente por integrantes del elenco siempre elegirá al más destacado artista entre los aspirantes.
Por otra parte, es muy importante el tema de la “camiseta”.
El orgullo de la pertenencia y el deseo de brillar conjuntamente es en este rubro un fuerte motivo para sólo tolerar el ingreso de los mejores. La mística propia de cualquier elenco existe cuando dicho elenco tiene algo que lo identifique para el imaginario colectivo. Estos identificadores tienen que ser principalmente características artísticas, frutos de los años o las décadas de cultivo de una forma de expresarse, de un sonido distinguible, de un estilo de ejecutar un repertorio, de la manera de moverse conjuntamente, etc.. Podría llamarse la “personalidad propia” del elenco como si se tratase de un individuo.
Elegir el ganador de un concurso entre decenas de aspirantes es entonces no solamente el desafío de encontrar el mejor, sino también al que mejor encajará en el equipo. Nuevamente este juicio lo tienen solamente los que integran ya por un tiempo prolongado el elenco en cuestión.
La disciplina profesional empieza y termina en la práctica. Como en la olimpíada, el principio rector de la selección por concurso es encontrar el mejor ejecutante. En la olimpíada, por más que el atleta aspirante a una medalla tenga un título de licenciado en medicina deportiva en su mochila, el oro lo gana el que más lejos salta. Los antecedentes de un aspirante en concursos para integrar un elenco artístico no pueden tener un peso decisivo. Clave es el juicio de sus pares sobre su desempeño práctico. Se consulta la carpeta de antecedentes en caso de tener dos o más aspirantes con niveles muy parejos. Al igual que sucede hoy en muchas empresas, la experiencia profesional puede resultar de mayor interés que los eventuales títulos académicos.
En este sentido, la aplicación de un esquema rígido de puntajes por antecedentes no es conducente.
La instancia de entrevista podría ser optativa.
En los concursos puede haber ocasionalmente cerca de un centenar de aspirantes para un cargo. Para un jurado es difícil no hundirse en la confusión durante el proceso de selección.
El profesional del rubro sabe escuchar y/o ver, y llena cuadernos con sus observaciones para el posterior debate del jurado a puertas cerradas.
El músico instrumentista, desde ya, sabe juzgar con mucho acierto sobre músicos instrumentistas; pero, si es de la misma familia de instrumentos, juzga con más acierto. El juicio más infalible siempre viene del profesor músico de jerarquía que toca el mismo instrumento que el concursante, pues no escucha solamente con su oído entrenado sino con todas las fibras de su cuerpo, cuya memoria muscular vibra con cada nota que toca el aspirante, por haber estudiado en su momento hasta el cansancio el mismo repertorio. Sólo estos especialistas en el jurado saben distinguir si los errores son meros accidentes circunstanciales o reflejo de una debilidad constitucional del concursante.
El proceso de selección gana calidad de acierto con el debate de los diferentes expertos que conforman el jurado.
Se suele observar una muy fina dinámica de desempeño según las jerarquías naturales. Nuevamente, a modo de ejemplo: en los concursos de instrumentistas se suele escuchar muy atentamente la opinión del jefe de familia de instrumentos y –si los hay–de los integrantes del jurado que tocan el mismo instrumento. Luego, cada uno aporta sus impresiones desde su punto de vista específico y se desarrolla un debate vivo e interesante. Todos aprenden; no pocas veces alguno cambia de opinión al escuchar observaciones muy nítidas de un colega. Suele buscarse un resultado unánime, que frecuentemente se da, para la satisfacción de los involucrados. Ocasionales disidencias minoritarias quedan asentadas en el acta.
También para esa dinámica –la de destilar el orden de mérito en un debate respetuoso entre profesionales– resulta improcedente la aplicación de un esquema rígido de puntajes.
La composición ideal del jurado:
En meros términos numéricos siempre resultó muy equilibrado que sean ocho, dando quorum –en caso de enfermarse alguno o quedar atrapado en el tránsito otro– con cinco (menos de cinco ya caerían bajo eventuales sospechas de ser influenciables por intereses ajenos al propósito; con más de ocho, las deliberaciones se volverían demasiado extensas).
Todos tienen que ser personalidades destacadas de la profesión.
Naturalmente, en el proceso de selección tienen que participar las personas responsables de liderar la continuidad del perfil y proyecto artístico del conjunto. En consecuencia, tienen que estar el director artístico, el concertino y el programador.
Es imprescindible el jefe de fila del instrumento en cuestión.
Conviene tener dos ejecutantes más del instrumento en cuestión (experticia de especialistas, ver arriba).
Es una buena costumbre que haya un representante del elenco elegido por sus pares.
Que haya mayoría de personalidades del elenco.
Un juez invitado de afuera, con una visión “desinteresada”, suele servir para estimular sanas deliberaciones del jurado.
Cabe mencionar que el articulado del Reglamento de concursos para la Orquesta Sinfónica Nacional que funcionó a la perfección durante más de 50 años (y sigue formalmente vigente: Decreto 4345/72) comprende no más de 5 Artículos.
Para más detalles y fundamentaciones, consultar a representantes de la Sinfónica.
8. ENSAYOS EN LA SALA DE CONCIERTOS
Una orquesta de envergadura como la OSN debería ensayar habitualmente en su legítima sala de conciertos, ya que el íntimo conocimiento de sus características acústicas y las maneras de aprovecharlas son posibles tan sólo a través de una intensa y permanente práctica, con todo el repertorio y en todas las etapas del aprendizaje.
Muchas ‘casas sinfónicas’ de renombre ni siquiera poseen una sala de ensayos aparte. Sus orquestas residentes suelen ensayar en la sala de conciertos, en los horarios de su régimen laboral, que deja margen suficiente para que los artistas que participan en otras actividades de la muy nutrida agenda cultural tengan oportunidad de probar la sala. Lo más habitual es que las orquestas residentes ocupen la sala a la mañana hasta mediodía, mientras los otros usuarios la usan en horarios de la tarde y noche, según la agenda de conciertos, planificada por lo menos con un año de anticipación.
El Palacio Libertad, en contraste con otros centros culturales internacionales, sí tiene una sala de ensayo para orquestas en el tercer subsuelo, pero su acústica se sobresatura fácilmente con la mayoría de los orgánicos del repertorio sinfónico, lo que entorpece sensiblemente el aprendizaje de las obras programadas, poniendo en riesgo además la salud auditiva de los profesores músicos.
Cabe mencionar que el diseño arquitectónico del escenario del Auditorio Nacional fue aportado en su momento por la Orquesta Sinfónica Nacional, como resultado de un trabajo de investigación y experimentaciones de campo de sus integrantes durante 4 años (2007-2011). De ahí podría deducirse un cierto “derecho de piso” del conjunto. Además, la Ballena Azul/ Sala Sinfónica/ el Auditorio Nacional fue en la opinión pública desde su inauguración la ‘Sede oficial de la Sinfónica de Argentina’.
No está demás señalar que dicha unidad funcional entre Orquesta Sinfónica Nacional y Auditorio Nacional genera un esplendor que es un fuerte imán para atraer a los mejores músicos del país a la Sinfónica, y también a los grandes maestros internacionales para jugar un rol en sus temporadas.
La OSN es el organismo artístico estable del Estado con la mayor cantidad de integrantes, el mayor volumen de repertorio y probablemente con la mayor afluencia de público; ofrece al público un promedio de 30 producciones diferentes por año, con la nueva obligación de competir por medio de sus producciones multimedia con las mejores orquestas del mundo en Internet.
Está pendiente la reglamentación del uso del Auditorio Nacional que contemple en justa medida las necesidades operativas de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Para más detalles y fundamentaciones, consultar a los representantes de la Sinfónica.
9. RENOVACIÓN DEL PATRIMONIO DE INSTRUMENTOS MUSICALES
Los músicos profesionales usan instrumentos de alta gama. De este factor depende en gran medida la calidad sonora y de la ejecución en general. También es la mejor garantía para retardar las típicas enfermedades ocupacionales.
La Orquesta Sinfónica Nacional dispone de un patrimonio de grandes instrumentos (los que los músicos no podrían traer y llevar todos los días). Aparte del piano de cola se trata, básicamente, de los instrumentos de percusión y las arpas, aunque los depósitos de las grandes orquestas suelen contener muchos instrumentos más (vientos de metal especiales, contrafagotes, una celesta, etc.).
La última renovación del patrimonio de dichos instrumentos fue en los primeros años ’70 del siglo pasado. Estos instrumentos se encuentran mientras tanto en un estado deplorable de deterioro. Para el cumplimiento de un servicio de calidad, la producción de registros audiovisuales presentables y también para cuidar la salud de los profesores músicos es urgente la compra de nuevos instrumentos de alta calidad.
Para más detalles, consultar a los representantes de la Sinfónica.
10. PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL Y DIFUSIÓN
Un concierto sinfónico en vivo en el Auditorio Nacional SIN registro multimedia llega a un máximo de 1800 personas. El mismo concierto –o cualquier producción audiovisual digitalizada– llega potencialmente a toda la ciudadanía e incluso al público internacional.
Si una temporada sinfónica resulta “cara” a algunos funcionarios, la difusión por medios electrónicos reduce el PPC (Precio Por Contacto) a montos insignificantes.
Nada estimula más la autocrítica y la ambición de los artistas que verse en videos de conciertos, más aún cuando saben que dichos videos tienen una amplia difusión, incluso internacional.
Los registros audiovisuales de conciertos bien editados pueden mejorar mucho la comprensión del público respecto de las grandes obras musicales. Además, multiplican la cantidad de espectadores (algunos videos de la Sinfónica ya tienen decenas de miles de visitas en YouTube).
Para más fundamentaciones, consultar a los representantes de la Sinfónica.
DIRECTORES INVITADOS
Los músicos de orquesta forman un gremio sediento de ser exigido y estimulado al crecimiento artístico permanente. Desean ser dirigidos por maestros de los que aún pueden aprender algo, no por maestros que tienen aún un montón por aprender de ellos.
La Sinfónica Nacional es por definición la plataforma para el desempeño de los mejores solistas y directores del país. Además, tiene hoy en día naturalmente una proyección internacional vía difusión de contenidos digitales. Por definición, toca repertorio internacional. Puede pretender contar ocasionalmente con directores invitados internacionales de renombre.
Durante los últimos 25 años de mayor o menor crisis económica se observa que las “tarifas” en la contratación de directores y solistas son las que más sufrieron rebajas – hasta más o menos la cuarta o quinta parte de lo que se les pagaba en los años ’90 del siglo pasado. Semejante degradación es una señal entre otras sobre cuánta importancia da una gestión a la cultura.
Tampoco se les paga pasaje y alojamiento.
Si bien hay artistas que excepcionalmente bajan de precio o regalan su arte en concepto de apoyo a una sociedad en problemas, la actitud de demoler las representa un abuso, el que junto con el frecuente maltrato de artistas después de su actuación (vergonzosas demoras de pago) nos hace mala fama en el ambiente musical nacional e internacional.
Para más detalles, consultar a los representantes de la Sinfónica.
LA JORNADA LABORAL DE LOS MÚSICOS DE ORQUESTA
La labor de los integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional es de jornada completa. Se estructura en dos partes, más o menos iguales en cuanto a la carga horaria:
1. El claustro de estudios y entrenamientos individuales.
2. Los ensayos grupales de cada elenco en un lugar adecuado, con los equipamientos técnicos específicos a disposición.
En casa, cada uno aprende su parte. En los ensayos aprende la parte de los demás. La parte del trabajo individual en casa es tradicionalmente responsabilidad personal e inalienable de cada artista.
Por parte de la patronal, la disposición de regímenes laborales para elencos artísticos suele apuntar a la máxima cantidad posible de producciones y presentaciones públicas. El límite es el agotamiento psicofísico del trabajador, como en cualquier otro rubro.
Ya el Decreto 4345/72 determinó el régimen laboral de la Orquesta Sinfónica Nacional en proporción 1:1 respecto del trabajo individual y grupal. Fue elaborado en su momento con referencia a estándares internacionales. El Decreto 973/08 volvió a consolidar los mismos conceptos, igual que el Decreto 669/22.
Traducido a horas laborales, los regímenes laborales de los elencos musicales del CC/ Decreto 669 están correctamente enmarcados en 21 horas semanales de trabajo en conjunto, por lo que quedarían 19 horas semanales de trabajo individual.
Los artistas profesionales suelen vivir bajo el yugo de la sensación de que ni la cantidad de ensayos ni la cantidad de horas de preparación alcanza del todo para sentirse en los conciertos a la altura de su autoexigencia. Por eso es muy común que un artista profesional no sabe qué es un fin de semana libre. Muchos hasta sacrifican sus vacaciones para meterse en entrenamientos o proyectos artísticos personales especialmente desafiantes que aportan a su crecimiento personal. Cada hora del día es tiempo aprovechable para perfeccionarse.
En los vaivenes de una temporada artística, las mencionadas proporciones entre trabajo en conjunto y en casa pueden variar. Puede ser que la patronal programe menos conciertos, o que una presentación es repetida múltiples veces sin que hayan empezado ensayos para la próxima producción, o que se aumente la cantidad de ensayos para un repertorio excepcionalmente difícil, o que haya menos conciertos por haber concursos para cargos vacantes.
Por otra parte, en las orquestas varían, de obra en obra, los así llamados orgánicos, es decir, la exacta cantidad y conformación del conjunto de los instrumentos exigidos por la partitura, generando aquí y allá los así llamados "sin parte", es decir, tiempo a disposición del profesor músico afectado para empezar la preparación individual de repertorio programado más adelante.
Todas las mencionadas variables son contempladas en los reglamentos laborales de grandes orquestas de todos los países. Conforman un equilibrio vital de aprendizaje individual y producción artística en conjunto que termina dando el máximo rendimiento en la cantidad de las obras presentadas y la calidad de la ejecución.
Para más detalles y fundamentaciones, consultar a los representantes de la Sinfónica.
13. APORTE DE CAPITAL Y GASTOS
Los instrumentistas de la Orquesta Sinfónica Nacional aportan capital propio en forma de instrumentos musicales de alta gama.
El sueldo no solamente tiene que amortizar el gasto sino también compensar las eventuales ganancias que la inversión del mismo capital en otros fines podría haber rendido al músico.
Además, los profesores músicos tienen gastos en:
- mantenimiento de los instrumentos musicales
- vestimenta especial (de concierto/gala);
- insumos (sobre todo de instrumentos: cuerdas, cañas, boquillas, herramientas especiales, resina, etc.);
- medidas de higiene psicofísica profesional/ medicina laboral no cubierta por la obra social (en muchos casos se trata de terapias preventivas);
- clases o cursos de perfeccionamiento.
Se pretende que el sueldo compense con un adicional los aportes de capital y las demás inversiones inherentes al ejercicio de la profesión.
En caso de pérdida de instrumentos por hurto o eventuales daños por accidentes tiene que responder la patronal, sea desde el tesoro nacional o por la contratación de un seguro, ya que el respectivo Adicional del CC Decreto 669/22 en lo que refiera a la “reposición”, fue concebido en concepto de la reposición rutinaria de instrumentos gastados o anticuados (vientos, primordialmente).
Para más detalles, consultar a los representantes de la Sinfónica.
14. HIGIENE PSICOFÍSICA PROFESIONAL – INSTRUMENTISTAS DE ORQUESTA
La profesión de músico de orquesta es considerada de alto riesgo respecto de la adquisición de enfermedades ocupacionales, hasta deterioros de salud inhabilitantes para la tarea o jubilaciones prematuras.
Las artes escénicas requieren de sus ejecutantes condiciones psicofísicas sofisticadas: fitness cardíaca y nervios de acero, antes que nada. En una nota sobre enfermedades profesionales de músicos, Telam cita a Adriana Pemoff, presidente de la ACM y especialista en lesiones de músicos, consideró que "hoy podemos decir que los músicos pueden ser comparados con deportistas de alta performance".
No ayuda que el “biorritmo” de artistas escénicos se haya estropeado tempranamente, por jornadas laborales desparejas, en las que frecuentemente se llega a las máximas elevaciones de estrés a horas vespertinas (en los conciertos), para luego dormir mal y levantarse temprano (para ir a los ensayos). En el restante “tiempo libre” se practica en casa. Ahí no hay límite de horario ni fines de semana ni vacaciones. El sufrimiento constante y constitutivo del músico profesional es la sensación de, a pesar de todos los esfuerzos, nunca llegar a la perfección.
Semejante empleo de vitalidad y carga de preocupaciones tiene su precio. Se suele trabajar habitualmente al borde del agotamiento.
Los profesores músicos suelen ejercer disciplinas físicas complementarias para mantenerse “en forma”. A menudo tienen gastos para hacerse atender por terapeutas cuyos servicios no están cubiertos por la obra social.
Son especialmente dependientes de condiciones saludables de su ambiente laboral, a saber: excelente calidad y mantenimiento permanente de sus instrumentos musicales, acústica e iluminación afín con su tarea (especialmente la carga de decibeles a la que están expuestos los integrantes de una orquesta sobrepasan con creces los límites estipulados por la medicina laboral), tiempos medidos de descanso, tiempos adecuados de preparación individual a su rol en el conjunto, etc.
Para más detalles, consultar a los representantes de la Sinfónica.
15. DEMORA DE PAGOS
La demora de pagos de los servicios prestados en la Orquesta Sinfónica Nacional es actualmente (2026) de 6-12 meses.
Tal problema suele afectar por igual a directores, solistas y/o suplentes/refuerzos en la orquesta. Los contratos prevén solamente las obligaciones de los artistas, más el monto del cachet ofrecido, que está frecuentemente muy por debajo de las tarifas del rubro. No figuran en absoluto las demás obligaciones a cumplir por parte del Estado empleador (pasajes, alojamiento, plazos de pago, multas en caso de incumplimiento, etc.). A veces los artistas no cobran nunca y se resignan después de unos años de reclamos infructuosos.
Una nueva variante (también en 2026) es que se priva a algunos artistas en empleo estable del cobro de fracciones reglamentarias de sus sueldos, tales como el porcentaje del así llamado “tramo” correspondiente a sus capacitaciones rendidas, o el suplemento reglamentario por título académico.
Para las contrataciones de suplentes para cargos vacantes (se supone: hasta el próximo concurso) se está hablando últimamente de suprimir los adicionales esenciales del escalafón (adicional por aporte y mantenimiento del instrumento, cuidados corporales, título académico, etc.), despojando así a los profesores músicos de hasta 40% de sus legítimos haberes.
En dos casos se llegó a detener el trámite de nombramiento de los ganadores de concursos internacionales de oposición y antecedentes para cargos en la Orquesta Sinfónica Nacional. Desde inicios del 2024, los dos músicos en cuestión, en vez de acceder a los derechos de su empleo registrado, fueron incorporados al conjunto mediante los así llamados "contratos basura" (como monotributistas y por la mitad de los montos que corresponden) que, además, sufren las arriba mencionadas demoras de liquidación de haberes.
Por último, hay solamente dos editoriales en Argentina que se dividen entre ellas las comisiones por el repertorio universal: Barry y Melos. Melos se abstiene de participar en el circo burocrático de las licitaciones. Barry se retiró recientemente de las tratativas con el Estado debido a demoras de pago de material de partituras, por lo que la Orquesta Sinfónica Nacional no tiene acceso a, aproximadamente, la mitad de las obras bajo protección de derechos editoriales y de autor.
Para más detalles, consultar a los representantes de la Sinfónica.
16. ATRACTIVIDAD CULTURAL
Es indudable que la institucionalidad sana y llevada con ambición de una Orquesta Sinfónica Nacional es un factor decisivo de atracción, no solamente para los jóvenes músicos más talentosos del país y para grandes maestros y solistas que deseen participar en sus temporadas. También lo es para el público nacional e internacional. Y no es descabellado suponer que la vida cultural de un pueblo es un fuerte imán para el asentamiento de empresas e incluso inversiones de grandes capitales internacionales.
¿Cuáles son entonces los factores que convergen en la imagen atractiva de una Orquesta Sinfónica Nacional?
1) La programación
Temporadas nutridas de las grandes obras del insondable tesoro de la música académica universal; estrenos; artistas invitados de gran reputación; conciertos didácticos; coproducciones con elencos artísticos pares; actividad académica que estimula, entusiasma y forma a las jóvenes generaciones de instrumentistas, directores y compositores.
2) La calidad artística del conjunto (el sueldo)
Los mejores músicos suelen encontrarse en los conjuntos con buenos sueldos (aparte de los otros factores de atracción aquí mencionados).
3) La calidad artística de directores y solistas
Cuanto mayor es la calidad artística del conjunto, mayor es su poder de atracción de grandes directores y solistas, nacionales e internacionales.
4) El clima humano interno
Comprende: la corrección humana de sus integrantes, el respeto y la consideración por parte de las autoridades institucionales, una cultura de conciliación y tolerancia, la identificación de todos con un proyecto institucional-artístico y la posibilidad de participación creativa de todos en cualquier desarrollo colectivo. Esa dinámica de sinergia se siente también desde la platea.
5) El esplendor de la Sede
El atractivo de los teatros o grandes salas de concierto reside, por orden de importancia, en su acústica, su funcionalidad arquitectónica, sus facilidades infraestructurales y la nobleza de sus facciones. Además, e la calidad de su conducción institucional y en su prestigio acumulado (la calidad de las presentaciones artísticas entre sus muros a lo largo de años y décadas).
6) La normativa
Estabilidad laboral, previsión jubilatoria, seguro de salud y contra riesgos de trabajo, derecho de agremiación, y un régimen laboral que evite cualquier explotación arbitraria y esté en sintonía con la naturaleza de la tarea.
Para cualquier trabajador es fundamental y reconfortante encontrar en su empleo un marco reglamentario protector. La buena consolidación normativa de una institución tan emblemática irradia a toda la sociedad.
Para más detalles o aclaraciones, consultar a los representantes de la Sinfónica.
17. DEGRADACIÓN DEL ESTATUS
Además del desmantelamiento de la estabilidad laboral por falta de concursos y las trabas en el sistema de suplencias por “Incompatibilidad”, se observa una degradación del estatus del músico profesional en las contrataciones así llamadas “Artículo 9”.
Tales contratos “Art. 9” fueron configurados para personal administrativo. No contemplan los ítems que rigen en el Convenio Colectivo Sectorial de los artistas escénicos que, con justa razón, forman parte de la masa salarial de los agentes en empleo estable (adicionales por aporte y mantenimiento de los instrumentos musicales, cuidados corporales de la medicina laboral especializada, etc.). En la mencionada modalidad de contratación tampoco se contempla el habitual adicional por título académico ni los avances en la carrera dentro del mismo empleo.
Bajo el concepto “igual trabajo – igual remuneración”, los haberes de los contratados temporales en relación de dependencia en los Elencos Estables de la Nación deberían regirse acorde a la normativa del Convenio Colectivo del sector, Decreto 669/22 MC.
Examen de admisión para contratados “Art. 9”:
Los suplentes en la Sinfónica rindieron una audición profesional de alto rigor en su especialidad.
No corresponde someter los profesores músicos contratados en la OSN a un examen en materias de administración y matemática estadística.
A ningún aspirante a un contrato en la Administración se pediría tocar un movimiento de una sonatina barroca en flauta dulce.
Para más detalles, consultar a los representantes de la Sinfónica.
18. MATERIAL DE PARTITURAS
Por el descuido de la relación con las editoriales de partituras (falta de pagos, básicamente), la Orquesta Sinfónica Nacional no tiene actualmente acceso al repertorio clave de sus temporadas.
Eso comprende: casi la totalidad de los compositores argentinos, además, compositores como Dmitri Shostakovich, Igor Stravinsky, Serguei Rachmaninov, Bela Bartok, Paul Hindemith, Olivier Messiaen, Benjamin Britten, Leonard Bernstein, Krzysztof Penderecki, György Ligeti, Pierre Boulez, Philip Glass, John Adams, Arvo Pärt, Iannis Xenakis, Alfred Schnittke, Heitor Villa-Lobos, Sofia Gubaidulina, Henri Dutilleux, Aaron Copland, Luciano Berio, Josef Suk, etc.
Valga como ejemplo: uno de los últimos expedientes de licitación para el alquiler de un juego de partituras de una obra protegida comprende 100 documentos con un total de 306 fojas; recorrió 38 pases administrativos sin llegar a buen puerto (la ejecución de la obra fue cancelada).
La explotación de los derechos de autor de las obras musicales está generalmente encomendada a una única editorial. Por esta razón, el habitual engorro burocrático de la “licitación de compras” en el Estado, aplicado al alquiler o compra de partituras, es superfluo.
Se sugiere la habilitación de un simple mecanismo oficial de alquiler directo del material de partituras para la OSN.
Para más detalles, consultar a los representantes de la Sinfónica.